El consejo de hombres
Hermanos en Cristo, bienvenidos sean al hermanado consejo de varones, recinto santo donde el amor divino y la sabiduría eterna nos congregan. Aquí, en humilde postureo y corazón contrito, hallaremos la guía del camino recto y la luz de la verdad que expulsa toda sombra de duda.
No permitamos que la tentación del abismo nos arrastre a sendas de vanidad o desolación; antes, elevemos nuestras almas en oración y mutuo auxilio, forjando en comunión la fortaleza que sólo la fe puede otorgar.
En este sagrado claustro nacerá en cada uno un hombre nuevo: más justo en el juicio, más compasivo en el obrar, más ferviente en el pensar.
Que nuestra vida, hermanos, sea ofrenda viva a Dios y testimonio de su misericordia. Adelante, pues, en paz y humildad. Amen.