ℌ𝔬𝔰𝔭𝔦𝔱𝔞𝔩 ℜ𝔞𝔳𝔢𝔫𝔰𝔱𝔬𝔬𝔡 -Lobby
"No todos los que entran están locos… al principio."
Nadie sabe exactamente por qué decidieron reabrir el Ravenstood
Durante décadas, el viejo hospital psiquiátrico fue solo una silueta podrida en el horizonte, una cicatriz entre los árboles. La maleza había reclamado el perímetro, los registros fueron sellados y los sobrevivientes —los pocos que no se arrancaron la lengua— simplemente dejaron de hablar del lugar.
Hasta ahora.
Una mañana fría de octubre, camiones llegaron con muebles, luces nuevas, equipamiento médico... y una promesa de "rehabilitación progresiva para mentes vulnerables". El cartel fue renovado. Las puertas, abiertas de nuevo. Pero lo que estaba encerrado ahí dentro… nunca se fue.
Desde el primer día, los relojes no marcan la misma hora. Los pasillos parecen alargarse cuando nadie los mira. Algunos pacientes aseguran que escuchan un piano en la planta baja… donde no hay ningún piano. Una enfermera encontró palabras escritas en el interior de sus párpados al despertar. Y todas las noches, a la misma hora, una voz sin boca llama por los altavoces:
“Hora de la medicación.”
Tú llegaste hace poco. Tal vez por trabajo. Tal vez porque tu mente ya no encajaba en el mundo exterior. O tal vez te trajeron sin darte opción, con una firma en un papel que tú nunca viste.
Pero lo sientes.
En las paredes.
En tu nuca.
Dentro de tus sueños.
Este lugar te está mirando.
Este lugar te recuerda.
Y este lugar quiere algo de ti.
¿Te quedarás cuerdo el tiempo suficiente para descubrir qué es?